
Para que un vehículo se adapte a las condiciones de topografía, clima, desempeño y calidad debe pasar por un sinnúmero de pruebas que garanticen la seguridad de sus ocupantes.
Es así que, para brindar las mejores opciones de movilidad a sus clientes, Chevrolet somete a todos sus nuevos modelos a diversos estudios y análisis rigurosos en temas de ingeniería automotriz que van acorde a los altos estándares de calidad que General Motors exige a nivel mundial.
En GM del Ecuador, el área de ingeniería experimental se dedica a la validación y verificación de productos completos, de componentes locales para los vehículos que se ensamblan en el país; y, también de accesorios para todo el portafolio disponible de la marca.
En ese sentido, Chevrolet cuenta con un equipo completo de ingenieros y equipos de última tecnología que se dedican específicamente a evaluar cada unidad que llega al Ecuador.
El equipo de ingeniería las somete a distintas condiciones extremas para validar su rendimiento, el desempeño en diferentes condiciones de conducción, y el porcentaje de emisiones de gases que las unidades emiten, para asegurar el cumplimiento de las normas locales y de los objetivos de movilidad sostenible de la marca.
“Ningún vehículo de nuestra marca Chevrolet puede ser lanzado en Ecuador sin cumplir con el proceso de evaluación y aprobación que realizamos en ingeniería experimental. La validación de cada modelo y versión nos lleva alrededor de 3 meses”, explica Jaime Heredia, Gerente de Ingeniería de producto de GM OBB del Ecuador.
Entre las principales evaluaciones que realiza la marca están, por ejemplo, el arranque en pendiente, en donde se ubica al vehículo en un ángulo de 25 grados de inclinación para garantizar que no se resbale o se apague; si el modelo es manual, se realiza una modulación de embrague para que no se desgaste a lo largo de su vida útil.
Para validar aspectos como la aceleración, la velocidad y el consumo de combustible se somete al vehículo a las condiciones más severas posibles.
Asimismo, se realizan pruebas con los vehículos completamente cargados en las vías y geografía más extremas del país, asumiendo la peor condición a los que los usuarios puedan someterlos. Finalmente se realiza un informe de evaluación para calibrarlos de la manera más adecuada para cada región.

